Lectura 2: El conde Lucanor

La siguiente lectura que vamos a comentar juntos se trata del Conde Lucanor. Los 51 cuentos que encontramos en El conde Lucanor pertenecen a un gran clásico de la narrativa medieval, una obra escrita por don Juan Manuel, Infante de Castilla, entre 1331 y 1335. Todos y cada uno de los cuentos giran entorno a una misma estructura basada en una conversación entre el propio don Juan y Patronio, su consejero, donde don Juan le plantea una preocupación y Patronio, para darle respuesta a sus inquietudes, le cuenta una historia de la que sacar una moraleja que ayude a Don Juan a tomar las decisiones más apropiadas.

En este caso, tras la lectura del libro completo, he hecho una selección de los cinco cuentos que más me han gustado y por tanto, serán los que comentaremos por aquí: cuento II, cuento IV, cuento XVII, cuento XXIII y cuento XXXVIII.



CUENTO II: LO QUE LE SUCEDIÓ A UN HOMBRE BUENO CON SU HIJO

En este cuento, don Juan le muestra a Patronio su preocupación por tomar una decisión u otra ya que piensa que haga lo que haga, la gente encontrará diversos motivos para criticarle.  Patronio, para serle de ayuda en esta ocasión le relata una historia de un hombre con su hijo, quienes iban al mercado con una mula y se iban encontrando por el camino con diversas personas que hicieran lo que hicieran les criticaban: si ellos iban andando y la mula sin peso, porque estaba para llevar el peso; si iba el hijo montado en ella, porque el padre era anciano y "debía" ir en la mula; si el padre iba en la mula, porque el hijo iba a pie; y si la mula iba cargando con el peso de los dos, porque era muy flaca e iría agotada. Como conclusión y moraleja de esta historia, Patronio le hace ver a Don Juan que siempre va a haber gente que le critique haga lo que haga por lo que debe de tomar las decisiones que más le beneficien a sí mismo sin pensar en el qué dirán los demás. 

Esta moraleja podemos extrapolarla a nuestra vida cotidiana, ya que a mi parecer es un problema que siempre ha existido en el entorno de todas las personas, y puede llegar a crear un gran malestar en la persona que toma las decisiones. Por ello, me gustaría dejar reflejado en el blog una frase de Patronio a Don Juan: "Por críticas de gentes, mientras no hagáis mal, buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar". 



CUENTO IV: LO QUE, AL MORIRSE, DIJO UN GENOVÉS A SU ALMA.

Este cuento finaliza con una moraleja que, si eres de Castilla, seguramente hayas oído decir a tus abuelos alguna vez: "el que esté bien sentado, no se levante".

En esta ocasión, la inquietud del conde Lucanor gira entorno a las indecisiones generadas por la gente al decirle que invierta sus bienes en una empresa nueva. Lo que Patronio le hace ver es que mientras se encuentre en paz consigo mismo y pueda vivir en paz y tranquilidad, no se meta en una empresa por la que tenga que arriesgarlo todo y pueda perderlo.


CUENTO XVII: LO QUE SUCEDIÓ A UN HOMBRE CON OTRO QUE LO CONVIDÓ A COMER.

Al conde le preocupa que un hombre le haya ofrecido algo de provecho para él solamente por cumplir y no porque de verdad sintiera que debiera hacerlo, por lo que no sabe si aceptarlo o no. Entonces, para sanar su indecisión, pide consejo a Patronio. Éste, tras contarle una historia de un hombre que, por el simple hecho de cumplir, le ofreció comida a otro hombre arruinado que pasaba hambre y éste aceptó sin pensar si lo hacía por cumplir o no, sacó la moraleja y conclusión de que si alguna vez te ofrecen algo muy provechoso para ti, aceptes sin pensarlo ya que luego sería humillante tener que pedir lo que ya te ofrecieron y denegaste. 



CUENTO XXIII: LO QUE HACEN LAS HORMIGAS PARA MANTENERSE.

La preocupación creciente de don Juan por lo que le dice la gente que haga con su vida le llevan a pedir consejos a Patronio quien le cuenta una historia sobre el quehacer de cada uno con sus bienes comparándolo con lo que hacen las pequeñísimas pero inteligentes hormigas para mantenerse. En resumidas cuentas, el consejo que le proporciona Patronio a don Juan es que si quiere descansar y vivir en paz, lo haga pero que ha de saber que los bienes se acaban si sólo gastas y no repones. Tan bueno le pareció el consejo a don Juan que lo mandó escribir en este libro en forma de moraleja en verso: no comas siempre de lo ganado, pues en penuria no morirás honrado.


CUENTO XXXVIII: LO QUE SUCEDIÓ A UN HOMBRE CARGADO CON PIEDRAS PRECIOSAS Y SE AHOGÓ EN EL RÍO

En el cuento trigésimo octavo del libro podemos observar la preocupación de don Juan entre quedarse en una villa donde sabe que va a ganar mucho dinero, o por el contrario, irse porque realmente sabe que su vida corre peligro en ese lugar. Esta división le lleva a acudir a Patronio, quien siempre le es de ayuda a través de relatos que inevitablemente te marcan a través de la moraleja oculta en ellos. En esta ocasión, Patronio le cuenta un relato donde un hombre murió ahogado por culpa de su codicia al atravesar un río cargado con muchas piedras preciosas de grandísimo valor, por lo que, al morir, tuvo una doble pérdida: su vida y su tesoro. Por ello, Patronio le recalca al conde que nunca ha de poner su vida en peligro por otra  razón que no sea de honra, por lo que le recomienda no permanecer en un sitio donde peligre su vida o, los daños causados puedan ser fatales, ya que "a quien por codicia su vida aventura, sabed que sus bienes muy poco le duran"


Tras este breve resumen de mis capítulos favoritos, cabe destacar que si tengo que quedarme con uno que me haya marcado más que el resto, aunque es difícil la elección, este sería el segundo cuento, titulado: lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo. Creo que las habladurías de la gente es un problema que atañe a toda la sociedad y que puede llegar a ser muy perjudicial para la autoestima y el crecimiento personal de cada uno. Por lo tanto, pienso que si todos tuviéramos grabada la historia que le cuenta Patronio a don Juan, seríamos muchísimo más felices ya que tomaríamos decisiones conforme a nuestro porvenir y sin tener en cuenta el qué dirán de la gente.

No puedo elegir un cuento que me haya gustado menos ya que, como bien he dicho con anterioridad, todas las moralejas obtenidas de los relatos contados por Patronio me parecen fundamentales para ser felices y tomar las decisiones de la mejor manera posible a lo largo de nuestra vida.

Anteriormente, en la ESO me había leído este libro y, aunque recuerdo que me gustó muchísimo, ahora mismo, al ser mayor que entonces, siento que lo he leído desde otra perspectiva más madura y adulta y he comprendido muchísimo mejor algunas de las inquietudes e indecisiones que le iban surgiendo al conde Lucanor, por lo que espero poder extrapolar los consejos de Patronio a mi vida cotidiana para que me sea más sencillo tomar decisiones y subsanar indecisiones en muchas de las ocasiones.


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